El cuerpo de un gato soporta peor el calor que el nuestro: su temperatura normal (38–39 °C) es más alta y disipa el calor casi exclusivamente jadeando y a través de las almohadillas. En veranos como los de Querétaro, la prevención es responsabilidad del humano.

Señales de sobrecalentamiento

  • Jadeo constante con la lengua fuera.
  • Baba espesa o excesiva.
  • Encías rojas oscuras o violáceas.
  • Vómitos, debilidad, desorientación.
  • Si ves esto, es urgencia veterinaria: enfría al gato con agua tibia (no helada) y llévalo de inmediato.

Prevención que funciona

  1. Agua fresca siempre disponible: dos fuentes mínimo, y renueva el agua cada día. Muchos gatos prefieren agua corriente: una fuente automática puede duplicar su hidratación.
  2. Zonas frescas: pisos de cerámica, habitaciones con ventilación, camas elevadas (el aire circula debajo).
  3. Nunca lo dejes en el auto: aunque esté "solo 5 minutos" a la sombra. Un auto cerrado supera los 50 °C en minutos.
  4. Horarios de juego: juega con él por la mañana temprano o después de las 7 pm; al mediodía prefiere la siesta.
  5. Pelo largo: cepilla a diario para evitar el subpelo que atrapa calor. No lo cortes sin consultar al veterinario (el pelo también protege del sol).

Y la hidratación en la dieta

Los gatos tienen poca sed natural (herencia de desertícolas). La comida húmeda aporta hasta 78% de agua; combinarla con seca ayuda a prevenir problemas renales y urinarios, que son más frecuentes en gatos deshidratados.

Cuidarlo del calor es parte del paquete completo de bienestar. Y para que tu rutina sea más ligera, la arena te llega a la puerta sin que salgas del aire acondicionado.