El mito de que "a los gatos les gusta el frío" es falso: les gusta el calor residual (radiadores, ropa recién sacada, el cuerpo de su humano). Su temperatura ideal de ambiente es similar a la nuestra, entre 18 y 24 °C.

¿Quiénes sufren más el frío?

  • Gatos senior: regulan peor la temperatura y duermen más, generando menos calor corporal.
  • Gatos de pelo corto o sin pelo: Sphynx, Devon Rex o un común pero delgadito.
  • Gatitos: hasta los 4 meses no termorregulan bien.
  • Gatos con enfermedades: tiroides, riñón o articulaciones sensibles al frío.

Cuidados prácticos

  1. Camas elevadas y acolchadas: el piso frío roba calor. Una cama elevada con base aislante marca la diferencia.
  2. Más calorías en invierno: mantener la temperatura gasta energía. Sube ligeramente la ración o ofrece comida tibia (también huele mejor y anima a comer).
  3. Agua siempre fresca: en frío los gatos beben menos; cambia el agua dos veces al día para animarlos.
  4. Vigila la hidratación: la deshidratación en frío se asocia con problemas urinarios, más frecuentes en esta temporada.
  5. No lo dejes afuera: incluso los gatos "de exterior" necesitan refugio seco y protegido del viento si duermen fuera. Lo ideal es interiorizarlos.
  6. Cepillado constante: en invierno el subpelo se acumula y forma bolas que el gato se traga; cepilla 3 veces por semana mínimo.

Señales de alerta

Tremores que no ceden, orejas o patas frías al tacto, letargo extremo o rechazo a la comida durante más de 24 horas: consulta veterinaria. El frío prolongado agrava condiciones existentes, sobre todo en seniors.

Un gato bien cuidado en invierno es un gato que pasa la temporada buscando los puntos calientes de la casa… probablemente el tuyo. Y para que tu rutina de cuidados sea completa, la arena fresca llega a tu puerta cada semana.