Si tu gato pasa el día en una bola al sol, no está siendo perezoso: está cumpliendo con su programa evolutivo. Los gatos domésticos duermen entre 12 y 16 horas diarias, y los mayores o los gatitos pueden llegar a 20.

¿Por qué tanto?

Los gatos son depredadores crepusculares: sus antepasados cazaban al amanecer y al atardecer. Cada caza consume mucha energía, así que el cuerpo "recupera" durmiendo la mayor parte del resto del día. Tu gato de interior no caza, pero conserva el reloj biológico.

Los tres estados del sueño felino

  • Vigilia relajada: ojos medio cerrados, orejas atentas. Puede reaccionar en segundos.
  • Sueño ligero: la mayoría de su descanso. Músculos relajados pero listo para despertar.
  • Sueño profundo (REM): movimientos de patitas, parpadeo rápido, maullidos suaves. Es cuando sueña de verdad. No lo interrumpas: es importante para su memoria y salud mental.

¿Cuándo preocuparse?

Dormir mucho es normal; dormir diferente puede no serlo. Consulta al veterinario si notas:

  • Apatía total: no se levanta ni por comida.
  • Búsqueda constante de lugares oscuros y escondidos para dormir.
  • Sed excesiva junto con más sueño (posible señal de diabetes o problemas renales).
  • Cambios bruscos: un gato activo que de pronto duerme el doble.

Si tu gato duerme plácidamente, come bien y juega a sus horas, todo está en orden. Disfruta el espectáculo: pocos animales dominan el arte de la siesta como ellos.