El arenero es la segunda casa de tu gato. Elegir bien este accesorio evita la mitad de los problemas de comportamiento relacionados con la limpieza.

Tamaño: más grande de lo que crees

La regla práctica: el arenero debe ser al menos 1.5 veces el largo del gato (de nariz a base de cola). Un gato adulto mide unos 45 cm, así que busca areneros de 60 cm o más de largo. Los areneros "bonitos" y pequeños son la trampa clásica: al gato le queda justo y termina evitando usarlo.

Forma y bordes

  • Bordes bajos: facilitan la entrada, sobre todo para gatitos y gatos mayores con articulaciones sensibles.
  • Sin tapa (o con tapa alta): la mayoría de los gatos prefiere areneros abiertos. Las tapas atrapan olores y reducen el espacio.
  • Superficie antideslizante: si el arenero se mueve cuando el gato entra, genera desconfianza.

Materiales

El plástico de buena calidad es lo ideal: se lava fácil y no absorbe olores. Evita areneros de cartón reutilizables (se degradan rápido) y los de cerámica grandes (son imposibles de mover para limpiarlos a fondo).

El cambio completo

Cada 30 días vacía todo el arenero y lávalo con agua caliente y jabón neutro. Nunca uses amoníaco ni clorox al concentrado: el amoníaco huele a orina para tu gato y el cloro residual puede irritar sus patas. Enjuaga bien y deja secar antes de rellenar.

Con un arenero adecuado y arena de calidad, tu gato te lo va a agradecer con años de uso impecable. Y la arena, nosotros te la llevamos a casa.